Venta de hierbas y preparados vegetales en España

La venta de hierbas y preparados vegetales en España está sujeta a una regulación específica que, en ocasiones, puede generar dudas o confusión entre consumidores y pequeños productores. En esta página intentaremos explicar de forma clara y transparente cuál es el marco legal actual, por qué existe esta regulación y cómo convive con una tradición herbolaria que forma parte de nuestra cultura.

¿Por qué existe una regulación estricta?

Las autoridades sanitarias regulan de forma estricta todo aquello que pueda relacionarse con la salud de las personas. En el caso de las plantas y preparados vegetales, esta cautela se debe a varios motivos:

  • Algunas plantas contienen principios activos que pueden tener efectos potentes en el organismo.
  • Un uso inadecuado, excesivo o combinado con ciertos medicamentos puede entrañar riesgos.
  • No todas las personas reaccionan igual ante una misma sustancia.
  • A lo largo del tiempo se han comercializado productos atribuyéndoles propiedades médicas sin controles suficientes.
  • El consumidor puede ser especialmente vulnerable ante actores irresponsables o malintencionados.

Por este motivo, la legislación española y europea establece una distinción clara entre medicamentos y otros productos. Un producto solo puede considerarse medicamento si ha pasado por evaluaciones científicas rigurosas, controles de calidad, estudios clínicos y una autorización expresa por parte de las autoridades sanitarias competentes.

Esta regulación tiene como objetivo principal proteger a los consumidores, garantizar información veraz y evitar el uso indebido de productos que no han sido evaluados como medicamentos.

Cómo comercializamos las plantas

En España, las plantas y preparados vegetales que no han sido autorizados como medicamentos no pueden comercializarse atribuyéndoles propiedades para prevenir, tratar o curar enfermedades.

Esto significa que legalmente no pueden presentarse como soluciones terapéuticas.

Por ello, estos productos se comercializan bajo otras categorías, como:

  • uso tradicional
  • uso alimentario o complemento alimentario
  • uso aromático
  • uso cultural o etnobotánico

La información que se puede ofrecer sobre ellos debe ser informativa y divulgativa, nunca como consejo sanitario.

El papel de las herbolisterías

El uso de plantas forma parte de la historia de prácticamente todas las culturas. Durante siglos las personas han recurrido a hierbas y preparados vegetales como parte de su vida cotidiana, transmitiendo conocimientos de generación en generación.

Los herbolarios tradicionales han sido, y siguen siendo, espacios donde se conserva ese conocimiento popular y cultural sobre las plantas, su origen, sus usos tradicionales y sus formas de preparación habituales.

La legislación actual no prohíbe la existencia de herbolarios ni la venta de hierbas, sino que regula cómo se presentan y cómo se comunican sus usos, para evitar confusiones con el ámbito médico y farmacéutico.

De este modo, la tradición puede seguir viva, siempre que se exprese con responsabilidad y respeto.

Exploración científica y reconocimiento oficial

En algunos casos, determinadas plantas han sido objeto de estudios científicos modernos. Sin embargo, el hecho de que existan investigaciones o publicaciones no implica automáticamente que una planta o preparado esté reconocido oficialmente como medicamento ni que sus efectos estén aprobados por las autoridades sanitarias.

El reconocimiento oficial de una sustancia como medicamento exige estudios clínicos extensos, procesos de estandarización muy estrictos y una inversión económica considerable. Este modelo está pensado principalmente para sustancias concretas, estables y reproducibles, que puedan evaluarse bajo condiciones controladas y homogéneas.

En el caso de muchas plantas medicinales, su naturaleza compleja, su variabilidad según el origen o la forma de preparación, y su uso tradicional dificultan su adaptación a estos procesos. Además, al tratarse de materias primas naturales de uso histórico, no siempre existen incentivos suficientes para asumir los elevados costes necesarios para su evaluación como medicamento.

Por este motivo, numerosas plantas siguen situándose en el ámbito del uso tradicional, cultural o alimentario, sin que ello implique una falta de interés científico, sino una diferencia entre los modelos de conocimiento tradicional y los requisitos del sistema de autorización farmacéutica actual.

El papel de la Agencia Europea del Medicamento (EMA)

A nivel europeo, el organismo de referencia en la evaluación de plantas y preparados vegetales es la Agencia Europea del Medicamento. La EMA elabora monografías públicas sobre determinadas plantas, donde se describen sus usos tradicionales, las partes utilizadas, las formas habituales de preparación y las precauciones conocidas. Dichas monografías son una base muy sólida donde los herbolarios nos podemos apoyar, y afortunadamente son accesibles para todo el mundo.

Recomendamos visitar su buscador de plantas para estudiar cuáles son las conclusiones científicas reconocidas por este organismo.

Estas monografías no atribuyen propiedades curativas ni convierten una planta en un medicamento, sino que reconocen la existencia de un uso tradicional prolongado en el tiempo y una aceptación general respecto a su seguridad dentro de este contexto. 

Nuestro compromiso

Creemos que hay valor en la tradición, en la cultura adquirida por nuestros antepasados. Nuestro objetivo es mantener y divulgar éste conocimiento tradicional sobre las plantas sin que dicha información sea interpretada como consejo sanitario.

Todas nuestras hierbas cumplen con los controles sanitarios exigidos y en general son aptas para el consumo humano. En aquellos casos en los que determinadas plantas no están destinadas a la ingesta, lo señalamos de forma clara. Asimismo, procuramos ofrecer información general sobre posibles contraindicaciones e interacciones, con el objetivo de fomentar un uso responsable y seguro.

De ésta manera cumplimos con la normativa vigente y ofrecemos información clara para fomentar un consumo responsable e informado. Respetando tanto la tradición herbolaria como las normas de protección de la salud pública.

Creemos que la transparencia es la mejor forma de generar confianza y de poner en valor tanto el conocimiento tradicional como la importancia de una regulación pensada para el bien común.